En mayo, estuve cuatro días en esta ciudad tan inmensa, llena de contrastes, de color, de vida, de ruido y repleta de matices. Cuatro días de muchas horas caminando y siempre haciendo fotos.

Juan y Raquel fueron mis anfitriones. Ella es mi prima y desde niña, me ha enamorado su eterna sonrisa y esa mirada tan limpia. Juan es un crack, fan incondicional de Batman y con un sentido del humor que contagia. Así que no se me ocurrió mejor manera de agradecerles su hospitalidad que pasando una tarde con ellos por su zona favorita de la ciudad, el paseo que recorre la orilla sur del Támesis, acompañado de mi cámara de fotos.

Por suerte, el sol quiso acompañarnos durante el paseo. Un broche final extraordinario para un viaje inolvidable.


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